NEWSLETTER
"La mente del espacio"
Hola! Soy María Alejandra Arango, arquitecta especialista en proyectos de arquitectura interior y neurociencia aplicada al diseño y estaré escribiendo para ustedes artículos semanales sobre neurociencia y autocuidado, neuro arquitectura, nuevos avances científicos y salud mental. Son temas que me apasionan y sigo descubriendo e investigando no sólo para aplicarlos a mi estudio de arquitectura y a mi vida diaria sino también para compartir este conocimiento y que se expanda en quien decida leerme. Gracias por estar aquí y deseo que sigas con la curiosidad siempre despierta!
Artículo 1: Tu casa está programando tu cerebro todos los días
¿Alguna vez has entrado a un lugar y has sentido calma inmediata?, como si tu cuerpo respirara diferente.Y en otros espacios te ocurre exactamente lo contrario: algo se siente incómodo, incluso si el lugar es “estéticamente bonito”.
No sabes exactamente qué es… pero tu mente parece no relajarse.
Lo que muchas personas desconocen es que los espacios influyen profundamente en nuestro cerebro, ya lo decía el famoso genetista Fred Gage «Los cambios en el entorno cambian el cerebro y, por lo tanto, modifican nuestro comportamiento». Y es que piensa simplemente por un momento cómo te sentirías estando horas encerrado dentro de un cubo blanco sin objetos, mobiliario, iluminación cambiante sin absolutamente nada … te vuelves loco y tus sentidos se van “anestesiando” poco a poco. Bueno, ahora imagínate en el caso contrario, tú en un bosque cálido, lleno de vegetación, arroyos fluyendo, sombra y luz que permea las hojas de los árboles, sonidos de aves … es probablemente el paraíso y te quieres quedar ahí.
Pues bien, con estos ejemplos anteriores puestos sobre la mesa ¿por qué ahora no pensamos en nuestros espacios reales?, sí, los que habitas día a día … casa, oficina etc ¿te sientes como en ese cubo blanco… o como estando dentro de ese bosque?. La respuesta a esta pregunta seguro te dará muchos indicios de la calidad de esos espacios y cómo afectan realmente en tu bienestar general diario (ciclos hormonales, descanso y sueño, disrupción endocrina, regulación emocional, concentración, productividad, mochila tóxica etc). ¡No entres en pánico! , sé que son muchos términos, pero los iremos desarrollando poco a poco en cada uno de estos artículos.
Cada día, la luz que entra por una ventana, la altura del techo, los materiales, los sonidos y la presencia o ausencia de naturaleza envían señales constantes a nuestro sistema nervioso.Tu casa no solo es un refugio físico, también es un entorno neurológico.
El cerebro y el espacio
Durante miles de años, el cerebro humano evolucionó en entornos naturales: bosques, montañas, ríos, paisajes abiertos. Nuestro sistema nervioso aprendió a interpretar señales del entorno para saber si estamos en un lugar seguro o en un lugar que requiere alerta, y creas o no, nuestro cerebro sigue siendo el mismo desde hace miles de años y decodifica la información de seguridad/ peligro de la misma forma.
Cuando un espacio tiene:
- luz natural
- proporciones equilibradas
- contacto con la naturaleza
- materiales orgánicos
- silencio relativo
El cerebro interpreta que estamos en un entorno seguro (más parecido a ese paisaje natural al que estamos acostumbrados). En ese momento disminuye la producción de cortisol, la hormona asociada al estrés, y aumenta la actividad de sistemas asociados al descanso, la creatividad y la regulación emocional.
Pero cuando los espacios son:
- oscuros
- ruidosos
- caóticos visualmente
- desconectados de la naturaleza
El cerebro puede permanecer en estado de alerta constante, secretando cortisol y haciendo que nuestra amígdala crezca (nuestro centro de procesamiento de emociones) incluso si no somos conscientes de ello. Ah ! y antes de continuar te dejo un dato importante, si tu amígdala está hiper estimulada e inflamada constantemente esto hace que ocurra un proceso llamado “secuestro amigdalino o emocional”, lo cual básicamente impide que pienses racionalmente y tomes buenas decisiones.
La arquitectura como reguladora emocional
Hoy sabemos que el diseño de los espacios puede influir en aspectos fundamentales de la vida cotidiana:
- la calidad del sueño
- los niveles de estrés
- la capacidad de concentración
- la creatividad
- incluso la forma en que nos relacionamos con otras personas.
La arquitectura, entonces, no es solo una cuestión estética. Es también una herramienta para cuidar la mente y el cuerpo. Diseñar espacios significa, en cierta forma, diseñar estados emocionales, y me alegra profundamente que llegáramos a ésta conclusión, y que comencemos a diseñar más allá de la estética y tengamos en cuenta realmente al ser humano; porque la meditación, el yoga y los ejercicios de breathwork que estás haciendo probablemente no estén dando el resultado esperado, simplemente porque la calidad de los espacios que habitas y estás inmerso todos los días no están contribuyendo a tu bienestar .
Una nueva forma de pensar la arquitectura
En los últimos años, disciplinas como la neuroarquitectura han comenzado a estudiar cómo los entornos construidos afectan el cerebro humano, y acá les doy un dato curioso (fue Jonas Salk, científico que descubrió la vacuna contra la Poliomielitis quien trajo a la mesa la discusión de cómo la arquitectura influye en el comportamiento humano) .No fue un arquitecto, fue un científico quien vivió en carne propia que simplemente con cambiar las condiciones espaciales de su entorno favoreció a la concentración y productividad lo cuál le permitió hacer su descubrimiento científico.
Este campo combina conocimientos de:
- neurociencia
- psicología ambiental
- arquitectura
- Biología del comportamiento.
La pregunta que guía estas investigaciones es simple pero profunda:
¿Cómo pueden los espacios ayudar a las personas a vivir mejor?
Tal vez la próxima vez que entres a un espacio, puedas preguntarte algo diferente.
No solo si te gusta cómo se ve. Sino cómo te hace sentir; porque, en realidad, cada espacio que habitamos está enviando mensajes silenciosos a nuestro cerebro. Y esos mensajes, con el tiempo, terminan influyendo en nuestra forma de vivir, de sentirnos, de gestionar nuestras emociones, de tomar decisiones asertivas y en nuestra salud física y mental.
En MAAZ exploramos estos principios de la arquitectura y la neurociencia para diseñar espacios que no solo se vean bien, sino que también contribuyan al bienestar de quienes los habitan.
¡Gracias por leernos! nos vemos en el próximo artículo.